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18 de mayo - Día Internacional de los Museos
A 300 segundos de la armonía social. Museos, inmigrantes y memoria histórica.

Patricio Reyes Caldarone*

I.

El Comité Consultivo del ICOM propone cada año un tema que los museos pueden utilizar para valorizar su posición en el seno de la sociedad. Este año, el tema propuesto es "Museos para la armonía social".

El ICOM es una organización internacional de museos y profesionales, dirigida a la conservación, mantenimiento y comunicación del patrimonio natural y cultural del mundo, presente y futuro, tangible e intangible, que se constituye como una red mundial de comunicación para los profesionales de museos de todas las disciplinas y especialidades.

El ICOM nos instruye diciendo que "La armonía es, a la vez, un concepto significativo para la Humanidad y representante de las culturas orientales. Lo esencial de la armonía social consiste en el diálogo, la tolerancia, la cohabitación y el desarrollo, basados en el pluralismo, la diferencia, la competencia y la creatividad, cuya base es « entenderse pero distinguiéndose, buscar lo común pero conservando la diferencia".

II.

Intentaré resumir algunas ideas con referencia a los museos, los usos de la memoria y los inmigrantes. Argumentaré en contra de la idea de "armonía social" como concepto ficcional y enmascarador de la realidad social vigente y propondré algunos aportes las asociaciones de inmigrantes podemos hacer en relación a la memoria social de los inmigrantes, más allá de las consabidas actividades museísticas de vistosos contenidos exóticos.

III.

Las sociedades necesitan de su memoria para rescatar de aquel pasado aquello que las hacen ser lo que hoy son. El museo es ese lugar de la memoria que permite espejarnos en un presente que es rastro, huella o devenir de un pasado pero también vivencia de un proyecto de vida en común para el futuro. Y allí -en esa instancia de encuentro temporal- no hay espacio para la ficcionalización llamada armonía social.

Las sociedades no fructifican en la supuesta "armonía social" sino en dos elementos cosustanciales: por un lado, el conflicto, la lucha por la dignidad, el afán de superar lo dado y, por el otro, la construcción de consensos sociales básicos comunes a todos. Una sociedad en armonía social es una sociedad muerta o una ficción literaria. Si en nuestras cavernas hubiera habido armonía social, todavía estaríamos allí, en las terrazas de Olduvai o en Atapuerca, haciendo fuego con piedras.

El vaivén de los conflictos y los consensos sociales son la marca de identidad de toda sociedad que se precie de avanzar hacia el futuro. Y son precisamente los museos de arte quienes nos pueden brindar una buena enseñanza al respecto: el Salón des Refusés, de los rechazados (el de los primeros impresionistas) se creó en 1863 a modo de contestación de los Salones Oficiales de Otoño, que mantenían un arte estancado y carente de originalidad.

Inmigración y armonía social son términos que nunca han casado bien; es una contradictio in terminis. Si los juntáramos sólo obtendríamos un oxímoron, como lo sería el "hielo abrasador" o el "fuego helado" del que hablaba Quevedo para referirse al amor o la "luz oscura" de la que Borges daba cuenta en "El Zahir" cuando se refería a los gnósticos.

El desgarro, el conflicto, la lucha interior y exterior, sea de manera individual o social, forma parte inevitable de todo proceso de migración aunque también signifique una liberación, una forma de adquirir nuevas identidades y, más aún, obtener la identidad más profunda y primigenia como podemos colegir leyendo el segundo libro de la Torá (Shemoth o Éxodo de la Biblia).

IV.

Pero inmigración y armonía social son términos de un oxímoron por razones más cotidianas y menos literarias: Hace un par de años los europeos se han dado a sí mismos una normativa por la que los ciudadanos extracomunitarios que tuvieran simples faltas administrativas en extranjería se les encarcelará hasta un año y medio. Hoy por hoy, muy lejos de la armonía, hay millares de inmigrantes en esa situación, presos de la política xenófoba aplicada por la Directiva de la Vergüenza y sus trasposiciones normativas nacionales. La memoria histórica de los inmigrantes, esa argamasa de la que se podrían nutrir los museos, registra semejante ignominia institucional aunque aún no se plasme aún en ninguno museo europeo.

Asimismo, armonía social no es precisamente lo que vemos en relación a los requisitos de las Cartas de Invitación para que nos visite un familiar o una amistad, en las que, ademas de decenas de requerimientos, se faculta al presidente de la comunidad de vecinos para certificar nuestra aptitud para recibir a nuestras madres, padres, hermanos o amigos.

Tampoco hay armonía social cuando vemos que, en un documento interno de la Guardia Civil adjunto a una Orden de Servicios del pasado 5 de abril de 2010, se expresa que la "inmigración pobre" es un "caldo de cultuvo idóneo" para el terrorismo, subiendo un peldaño más, si aún cabe, en la escalera del prejuicio (inmigrante/delincuente; inmigrante pobre/terrorista).

Asimismo, muy armónica no es (aunque sí muy trágicamente memorable) la reciente Orden 1/2010 del 25 de enero firmada por el Comisario General de Extranjería y Fronteras, Juan Taborda Álvarez, conocida a través de una Circular del Ministerio del Interior, en los que ordena que los expedientes de expulsión se tramiten "a la mayor brevedad y en el tiempo mínimo impresicndible", agregando un apostillado sobre la confidencialidad del documento que aparece al pie de todas las páginas de la Circular y que hará las delicias de los historiadores sociales y museólogos del futuro: "de uso restingido para unidades de extranjería" y de difusión "prohibida". El hecho que ni los propios trabajadores migrantes, ni sus abogados, ni tan siquiera los fisales o los mismos jueces puedan conocer la aplicación de normas legales que, además, son de un profundo contenido antiinmigratorio, supone una afrenta directa al Estado de Derecho, tal como ya lo han expresado numerosos juristas, catedráticos y hasta los mismos sindicatos policiales. Afrenta histórica, es decir museable, aunque todavía en ningún museo.

Así, podríamos seguir mucho tiempo con las tropelías institucionales al que se ven sometidos, de manera muy poco armónica, los inmigrantes. Pero es preciso asumir la responsabilidad de las propuestas en relación a los museos y los inmigrantes.

V.

La política museológica no debiera ser una sucesión de acciones y actividades en los museos y, por lo tanto, no es pertinente organizar las actividades de los Museos con los inmigrantes para que estos tan sólo muestren su exotismo gastronómico, indumentario o artístico. Una política museológica coherente que quiera trabajar con los inmigrantes debería hacerlo en relación a su memoria histórica, sus aportes, sus luchas y reinvindicaciones y su devenir social en el marco de la sociedad en la que se insertan, sin más cortapisas, en referencia a lo exhibible museográficamente, que las que los propios inmigrantes establezcan oportunamente.

La propuesta que aquí hacemos pivotea sobre tres ejes: 1) la reflexión sobre lo desatinado del lema propuesto para este año por el ICOM "Museos para la armonía social" y su superación por una idea museográfica que integre los conflictos y los consensos sociales en relación a los inmigrantes; 2) la experiencia internacional en relación a esta última concepción museográfica; y 3) la proposición de establecer un espacio museográfico de estas características en Tenerife.

En relación al primer eje ya hemos hablado. Nos queda el segundo y el tercero.

VI.

Mucha es la experiencia internacional en relación al rescate de la memoria de comunidades y poblaciones que ven vulnerados sus derechos tal como lo son actualmente vulnernados los de los ciudadanos extracomunitarios en la Unión Europea en donde en más de 170 campos de detención se retienen a millares de ellos por simples faltas administrativas hasta un año y medio en condiciones ignominiosas.

Podemos destacar el District Six Museum (Sudáfrica). Este museo narra el desalojo forzado y arrasamiento de District Six, un barrio de Ciudad del Cabo. Su misión es asegurar que la memoria de hechos perdure y ayude a contrarrestar cualquier intento de opresión social. Trabaja por el entendimiento mutuo, centrando su tarea en el carácter cosmopolita de la comunidad del District Six al momento de ser arrasado.

El Terezin Memorial (República Checa) es otro ejemplo. Establecer un Ghetto en la ciudad ocupada de Terezín y transformar su pequeña fortaleza en una prisión de la GESTAPO, formó parte de la “Solución Final”. De los 140.000 hombres, mujeres y niños deportados a Terezín menos de 4.000 lograron sobrevivir. Actualmente, el Terezin Memorial trabaja para impedir el resurgimiento de la extrema derecha y de los grupos neo-nazis, honrar a los sobrevivientes y conmemorar a las víctimas del Holocausto.

The Workhouse (Nottinghamshire, Reino Unido) da cuenta de la problemática social en la Inglaterra victoriana. Este museo funciona en un edificio de 1824, recientemente adquirido y refaccionado por el British National Trust. Su arquitectura muestra las condiciones de vida a las que fueron sometidas por más de cien años las personas de los estratos sociales más bajos de Inglaterra en la época victoriana. Su misión es volver a debatir los temas de la pobreza, el bienestar, la minusvalía y la falta de vivienda.

La Maison des Esclaves (Ile de Gorée, Senegal) funciona en el sitio que, hasta 1848, representó uno de los conductos principales de esclavos africanos hacia América. Las casas de esclavos ofrecieron un medio para "almacenar" hombres, mujeres y niños hasta que eran embarcados hacia los sitios demandantes de mano de obra esclava en América. El museo se ha dedicado a recordar al mundo la fragilidad de la libertad y la necesidad de preservarla para alcanzar juntos una civilización de igualdad universal.

El Gulag Museum (Rusia) está situado en un campo de trabajos forzados, este sitio busca narrar la historia de lo que fue la represión política y el totalitarismo durante el período estalinista en la Unión Soviética, con el fin de prevenir su recurrencia histórica allí o en cualquier lugar del mundo.

El Liberation War Museum (Bangladesh) fue establecido en 1996, su misión es que las futuras generaciones conozcan los horrores ocurridos durante la guerra de independencia de Pakistán. También tiene a su cargo la identificación y preservación de campos de exterminio y fosas comunes de víctimas de la guerra, para promover la reflexión sobre temas morales y espirituales relativos al sufrimiento y el heroísmo de los combatientes en la guerra de liberación.

El Women's Rights National Historical Park (Estados Unidos) es el lugar que conmemora la Primera Convención por los Derechos de la Mujer y a las primeras líderes del movimiento por los derechos de la mujer. El sitio incluye varios edificios que fueron viviendas de sus principales referentes y lugares donde se concibieron las ideas que impulsaron luego la realización de la primera convención que dio lugar a reformas fundamentales en la comprensión del rol cívico y político de las mujeres norteamericanas y constituyó un hito fundamental en el reconocimiento del voto femenino.

En California tenemos el Japanese American National Museum (Estados Unidos). En 1942, invocando la necesidad militar e ignorando los derechos garantizados por la Constitución de los Estados Unidos, el Gobierno federal desplazó de sus casas por la fuerza a más de 110.000 nipoamericanos y los encarceló en 10 campos de concentración alejados de la Costa Oeste. A estos ciudadanos y extranjeros en situación de legalidad desplazados se les negaron sus derechos y sus libertades exclusivamente en base a su raza y su origen étnico. La mayoría fueron mantenidos tras alambres de púas y torres de vigilancia hasta 1945. En 1988, el gobierno de los Estados Unidos emitió una disculpa a los ex presos y ofreció indemnizaciones limitadas a los sobrevivientes. El Japanese American National Museum está dedicado a promover la comprensión y la valoración de la diversidad americana al compartir la historia de los nipoamericanos. Está afiliado al National Center for the Preservation of Democracy (Centro Nacional para la Preservación de la Democracia), fundado para promover los principios de la democracia e inspirar la participación cívica.

El Parque por la Paz Villa Grimaldi (Chile) funciona en el que fue uno de los principales centros clandestinos de detención de Chile durante la última dictadura militar. Por el mismo pasaron aproximadamente 4500 detenidos, de los cuales 226 están desaparecidos. Su objetivo es preservar la memoria histórica del lugar, así como el promover y difundir una cultura de respeto a los derechos humanos para que estos hechos no se vuelvan a repetir.

Hemos nombrado algunos de los llamados sitios de conciencia, tomando sus referencias de lo que estos mismos museos presentan a sus visitantes; sin embargo cabe destacar que hay algunos otros tanto o más importantes que los anteriores como los estadounidenses Martin Luther King Jr. National Historic Site, el National Civil Rights Museum, el Eleanor Roosevelt National Historic Site, etc.). Como vemos, la memoria histórica no es ficionalizable en el marco de una supuesta armonía social inexistente.

Sin embargo lo que nos interesa es lo que podrían aportar el colectivo de inmigrantes como conciencia museológica en la Europa de la Directiva de la Vergüenza y su xenofobia institucionalizada. Y ello debería hacerse necesariamente desde lo local.

VII.

Lo local es la isla de Tenerife, espacio de cruce de tres continentes y de sus migraciones respectivas. El espacio ignominioso digno de convertirse en espacio museográfico y sitio de conciencia es el campo de concentración de Hoya Fría (llamado Centro de Internamiento de Extranjeros, por la Administración).

La idea matriz sería hacer converger dos ideas: la de la fuerza e impulso social y económico brindado por los migrantes en el territorio europeo tanto como la idea de la lucha por la dignidad ante la brutalidad xenofóbica de las normas y los espacios de encierro que representan los llamados CIE's.

Una importante experiencia internacional podría venir en ayuda de esta propuesta; deberíamos pensar en una mezcla entre el Museo de la Inmigración de Buenos Aires, el Lower East Side Tenement Museum de New York y Memoria Abierta-Museo de la ESMA, también en Buenos Aires.

En el primer caso, el Museo de la Inmigración en Buenos Aires, Argentina, se encuentra en lo que fue el Hotel de Inmigrantes que no solo guarda el registro de los miles de personas que pasaron por él para entrar al país, sino que es un homenaje para todas y cada una de aquellas personas que dejaron su tierra para encontrar un futuro en Argentina. El Hotel de Inmigrantes fue la última construcción inaugurada de un complejo de edificios que el gobierno nacional mandó levantar en el puerto de Buenos Aires para responder a las necesidades de las desbordantes de inmigrantes. Completaban el complejo el Desembarcadero, Oficina de Trabajo y un Hospital que contaba con los equipos más modernos de la época.

En el segundo caso la historia es muy similar: por más de ciento cincuenta años, las calles de Lower East Side de Manhattan han sido la primera parada de cientos de miles de inmigrantes que llegan a las costas de los Estados Unidos, allí, generaciones de recién llegados han trabajado arduamente en talleres de explotación obrera, han luchado contra la pobreza y el racismo, han construido prósperas comunidades y redefinido la cultura de este país. El Museo interpreta los hogares de familias inmigrantes que vivieron en 97 Orchard Street entre 1863 y 1935 como punto de partida del diálogo del público acerca de la inmigración, la lucha contra la explotación laboral, la identidad cultural y el bienestar social.

En el tercer caso, Memoria Abierta implica la acción coordinada de organizaciones de Derechos Humanos que desarrollan tareas destinadas a aumentar el nivel de información y conciencia social sobre el terrorismo de Estado vivda en Argentina entre 1976 y 1983 para enriquecer la cultura democrática argentina. Su trabajo se enmarca dentro de una estrategia a largo plazo denominada “el camino hacia el museo”, por medio de la cual impulsa la creación de un museo como ámbito de aprendizaje democrático a partir de la reflexión sobre lo ocurrido en el pasado. El 3 de octubre de 2007, se completó el traspaso de los edificios ubicados en el predio donde funcionó el centro clandestino de detención “Escuela de Mecánica de la Armada” (ESMA). Se abrieron entonces las puertas del “Espacio para la memoria y para la promoción y defensa de los Derechos Humanos” que había sido creado el 24 de marzo de 2004. Este acto de devolución de los edificios por parte de la Armada a la Comisión Bipartita (formada por representantes de la Secretaría de Derechos Humanos de Nación y de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la ciudad de Buenos Aires), constituye un hito en la búsqueda de nuestra sociedad por crear un espacio donde ejercitar la memoria sobre lo ocurrido durante los años del terrorismo de Estado.

VIII.

Hoya Fría es un espacio idóneo para recuperar la memoria histórica de millones de ciudadanos extracomunitario que han visto como su proceso de inserción en una Europa (crecientemente xenófoba en sus normas, discursos políticos y prácticas sociales) no ha sido ni es fácil.

Habíamos dicho en otro lugar que el mantenimiento del campo de concentración de Hoya Fría no sólo supone una ignominia moral y un atentado a los derechos humanos más elementales en una sociedad democrática y plural sino un claro desconocimiento y enfrentamiento a la sentencia del Tribunal Supremo de España que es la máxima autoridad judicial del país, y que dictaminó su cierre y la devolución de los terrenos a sus legítimos propietarios.

El fallo del Supremo se basa en que el Ministerio incumplió la condición de que la finca se donaba para su exclusivo uso militar. Lejos de respetar esa cláusula, Defensa vendió en 1997 una parte de los terrenos por subasta a una cooperativa de viviendas -a la que pertenecían también militares-, que construyó más de cien adosados junto a la autopista del Sur. La sentencia del Tribunal Supremo fue dictada por la Sala de Lo Civil del TS en 2000 y el pasado 6 de abril de 2009 se daba a conocer un auto dictado por el Juzgado de Primera Instancia de Santa Cruz de Tenerife, mediante el cual se insta mediante notificación del 14 de abril al Ministerio de Defensa a ejecutar el fallo, es decir, que haga entrega del bien inmueble.

Resulta grotesco que el Ejército se plantee ahora la declaración de estos terrenos como de interés público cuando no ha puesto objeciones a que en el Plan General de Ordenación (PGOU) esté prevista la recalificación de Hoya Fría de rústico a urbanizable. Además, más llamativo aún es que Defensa expropie los terrenos al mismo tiempo que se niega a reconocer a la familia demandante como su legítima propietaria de los terrenos, cuando sí lo hace el máximo Tribunal. El oneroso arreglo económico que, a posteriori de la sentencia, hubo de hacerse con la familia a través de su alquiler a cinco años, no quita (es más, agrega) un capítulo más a las tropelías económicas que, además de la vulneración a los derechos humanos, hace de los CIE's una verdadera "industria del encierro" por parte de subcontratas y proveedores.

Se trata de ver un futuro Museo de Hoya Fría como paradigma de la implosión ética que suponen: 1) la Directiva de la Vergüenza y su trasposición a las respectivas legislaciones nacionales de extranjería; 2) la no ratificación de la Convención Internacional de las Naciones Unidas sobre la Protección de Todos los Trabajadores Migratorios y sus Familiares, aprobada en 1990, en vigor desde 2003 y no aprobada por ningún miembro de la Unión Europea; y 3) el impulso y la fuerza de todos aquellos ciudadanos extracomunitarios que, desde la entereza y la dignidad, no se amedrentan por hacer valer sus derechos, pedir el cierre de esos antros de vejación humana y reclamar el enjuiciamiento a los responsables de los mismos por los innumerables delitos constatados en innumerables ocasiones.

IX.

En el centro de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife se encuentra el Organismo Autónomo de Museos Y Centros, que hace suyo el tema "Museos para la armonía social" con el objetivo de "ser receptor de las propias singularidades culturales de la población inmigrante". Hoya Fría queda a 300 segundos (cinco minutos) de dicho Organismo. Muy cerca pero muy lejos del paradigma de la memoria de histórica de millares de inmigrantes torturados entre sus muros.

 

. * Patricio Reyes Caldarone es Vicepresidente de Casa Argentina en Tenerife. Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y Licenciado en Historia del Arte (Universidad de Buenos Aires). Posgrado en Control y Gestión de Políticas Públicas (FLACSO). Miembro de AECPA (Asociación Española de Ciencia Política y de la Administración).