Al comparar el fenómeno del retorno con el de otros países receptores de inmigrantes, se constata que desde hace treinta años está demostrado que los programas de asistencia tienen escasa incidencia sobre el retorno real. Sin embargo, es una decisión que toman los inmigrantes con o sin crisis. Reemigrar a un tercer país o simplemente la culiminación del proyecto migratorio, son algunas de las causas que mueven a las personas. Aunque Pajares reconoce, que la crisis puede incrementar esta circulación de personas hacia sus países de origen a corto plazo.
TribunaLatina.com presenta las principales conclusiones sobre el retorno, que fueron adelantadas en una entrevista publicada en Tribuna Latina, elaborado por el sociólogo catalán:
El retorno de la inmigración recibida en España era también importante antes de que se iniciase la crisis económica. La Estadística de Variaciones Residenciales realizada por el INE a partir de los datos de altas y bajas en el Padrón de los municipios españoles aporta el dato de unos 200.000 retornados por año antes de 2008. Pero el retorno real podría ser muy superior ya que hay muchos retornados que no son detectados por la estadística padronal.
El retorno real tiene unas dimensiones muy superiores a las que computan los programas de retorno asistido. Muchos países receptores de inmigración tienen programas de retorno asistido. España tiene dos. El primero funciona desde 2003, se dirige a personas en situación vulnerable y hasta inicios de 2009 había benficiado a 6.209 personas. El segundo es para desempleados con derecho a prestación, iniciado en diciembre de 2008. A 13 de marzo de 2009 los solicitantes eran 3.699 desempleados. Los ecuatorianos constituían casi la mitad del total y los otros grupos que destacaban eran los colombianos, los argentinos y los peruanos.
Las dimensiones de ambos programas dejan claro que el retorno real es muy superior al asistido. Los programas de retorno asistido son necesarios desde el punto de vista social, por la ayuda que prestan a personas que la requieren, pero tienen poca incidencia sobre las dimensiones migratorias. Así es en todos los países que cuentan con programas de retorno asistido.
El retorno de latinoamericanos se ha incrementado, pero tampoco tiene grandes dimensiones. Muchos dicen irse por una temporada, hasta ver cómo evolucionan las cosas. Quieren asegurarse de que podrán volver a España si la necesidad los obliga y las cosas aquí han mejorado. Por ello buena parte ya tienen nacionalidad española, uno de los aspectos que más favorecen el retorno en momentos de crisis. Así lo han concluido algunos estudios realizados en otros países.
A corto plazo el retorno puede aliviar nuestra situación de desempleo, aunque su efecto en este terreno será muy pequeño. La lucha contra el desempleo pasa por medidas de tipo más general, y el retorno de los inmigrantes no debe ser incluido dentro de ellas. Del desempleo saldremos todos juntos, autóctonos e inmigrados, porque todos formamos parte de la misma población trabajadora que ha contribuido al crecimiento económico.
Al salir de la crisis tendremos necesidad de mano de obra inmigrada mayor de la que ha habido hasta ahora. La Comisión Europea ha comparado (refiriéndose a la UE) los puestos de trabajo que se crearán después de la crisis con nuestras posibilidades demográficas para cubrirlos, concluyendo que tendremos fuertes necesidades y que deberá ser más cualificada que la recibida en años anteriores. Ello supone que se incrementará la competencia internacional por la captación de los trabajadores cualificados.
Acusaremos más la pérdida de los que ahora estamos formando, es decir, de los hijos de los inmigrantes que están siendo formados en nuestro sistema educativo y que se están yendo cuando retornan sus familias. Conservar a los trabajadores que ahora tenemos, y especialmente a los que estamos formando, debería ser algo que también tomásemos en consideración cuando pensamos en la salida de la crisis."
Extraído de Tribuna Latina |